La pava andina, una especie en peligro de extinción, reaparece en los Cerros Orientales

  • Un proceso de restauración en los Cerros Orientales que ya empieza a mostrar sus frutos.
  • La pava andina, una especie en peligro de extinción, reaparece en los Cerros Orientales

El registro de las vocalizaciones de una pava andina (Penelope montagnii) en la sede Venado de Oro del Instituto Humboldt, ubicada en los Cerros Orientales en Bogotá, es una evidencia del proceso de restauración ecológica que con éxito se ha venido desarrollado en el predio con el apoyo del Jardín Botánico y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá.

Para Paula Caycedo, investigadora que ha venido trabajando en el registro del banco de sonidos del Instituto Humboldt, lo sorprendente del hallazgo es la presencia de esta especie en peligro de extinción tan cerca del área urbana.

El monitoreo de aves en el Venado de Oro ha permitido identificar más de 30 especies que han empezado a visitar la sede del Instituto Humboldt, atraídas por la vegetación nativa que se ha establecido en más de 6 hectáreas que están siendo restauradas en un proyecto piloto, que pretende convertir la sede en un aula viva en la que se den a conocer todos los resultados del proceso y sus beneficios para replicar la iniciativa en otros sectores de los Cerros.

La presencia de la pava andina, una especie parecida a una gallina silvestre, frugívora, reconocida por ser el ave más grande que habita en los Cerros Orientales, y tradicionalmente distribuida en las cordilleras central y oriental del país, pone en evidencia el mejoramiento del ecosistema gracias a la oferta alimenticia y las nuevas condiciones de las áreas que han sido sometidas a procesos de restauración ecológica, en las que no solo encuentra refugio sino también oferta alimenticia.

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El proceso de recuperación de este sector de los Cerros Orientales, inició hace dos años, con la caracterización de la vegetación, remoción de especies invasoras y la siembra de nogales, aguacatillos, trompetos , encenillos y más de 30 especies nativas que hoy se reproducen en un vivero y se distribuyen por el predio.

En total, el Venado de Oro tiene más de 250 especies de plantas nativas que atraen aves que no visitaban tradicionalmente esas zonas y que fueron desapareciendo como el caso de la pava andina, como consecuencia de la caza, la deforestación y la urbanización en los cerros de Bogotá.

Las pavas andinas son reconocidas por sus fuertes gritos que se incrementan cuando se sienten amenazadas; vuelan muy bien y se desplazan con seguridad de un lugar a otro en el bosque, viven encima de los árboles y ahí buscan flores, hojas y frutos que después dispersan, ayudando a propagar especies nativas de flora que contribuyen con la recuperación de los Cerros Orientales y sus bosques nativos.

Según Paula Caycedo, “las vocalizaciones son como la huella digital de las especies y sus sonidos son una herramienta muy buena que permite identificar a las especies sin necesidad de verlas”. La investigadora describió el momento en el que identificó la pava en una de las zonas de trabajo del Instituto Humboldt: “me acerqué tanto como pude y al estar segura de que era ella, saqué la grabadora y registré su voz. Siguió cantando por un lapso de 15 minutos aproximadamente y luego se calló”, destacó la especialista en sonidos de aves que registró las vocalizaciones de esta especie.

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Escucha el canto aquí http://www.xeno-canto.org/278462

Contexto informativo

El proceso de restauración ecológica que se ha venido desarrollando en la sede Venado de Oro del Instituto Humboldt, ubicada en los Cerros Orientales en Bogotá, busca mejorar los ecosistemas degradados, previene daños futuros y permite que la zona recupere algunas de las características que le eran propias a este ecosistema, combinadas con las condiciones de borde urbano que predominan. Esto permitirá la recuperación de algunos servicios que brinda la naturaleza y que son claves para la ciudad tales como polinización, reducción de riesgos de deslizamientos y aumento de oferta de agua, entre muchos otros que resultan vitales para la ciudad.

Actualmente, el proceso de restauración se acompaña con un monitoreo constante que incluye la grabación de sonidos de aves que permiten medir su presencia, también los cambios que se van generando como parte del proceso.

Como la pava andina, registrada por primera vez en la sede atraída por las nuevas condiciones del lugar, especies de plantas como borracheros atraen, entre otros, al colibrí pico de espada, especie con el pico más grande del mundo y visitante frecuente de los predios del Venado de Oro.

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María Lourdes Zimmermann
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