La mitad de los pacientes con Artritis Reumatoide desarrolla discapacidad laboral

  • En Colombia cerca de 450.000 personas sufren de AR
  • Los pacientes deben invertir 3 veces más en cuidados médicos, 2 veces más en hospitalizaciones y 4 veces más consultas médicas debido a su falta de trabajo
  • El 58% de los pacientes sufren de depresión
Bogotá, octubre de 2015. Según estudios del Ministerio de Salud sobre artritis reumatoide (AR) se ha determinado que la incapacidad para laborar aparece de 5 a 10 años después del inicio de la enfermedad y oscila entre el 43 y 50% en diferentes países. En Colombia la AR es la segunda causa de pérdida de años de vida saludable por discapacidad en mujeres entre los 15 y los 44 años.[1]
La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad sistémica autoinmune. Se activa cuando el sistema inmunológico del paciente no funciona correctamente y en lugar de atacar virus que entran al cuerpo, ataca al propio cuerpo del paciente. Afecta principalmente los cartílagos, huesos, tendones y ligamentos de las articulaciones. En Colombia la prevalencia es del 0.5% al 1%, es decir existen entre 250.000 y 450.000 personas que sufren de AR.[2]
Síntomas[3]
• Inflamación de las articulaciones
• Reducción en el rango de movimiento
• Dolor en las articulaciones afectadas como muñecas, codos, rodillas, tobillos, hombros y las articulaciones de los dedos
• Rigidez corporal matutina que dura más de 1 hora
• Resequedad en boca y ojos
Según el Dr. Vinicio Caballero, reumatólogo, y presidente de la Liga Panamericana de Asociaciones de Reumatología – PANLAR, “la artritis reumatoide no solo produce impactos físicos, los pacientes también sufren de depresión en un 58% en Colombia, y en países como México y Chile un 30 y 40% respectivamente”.[4]
Igualmente, los impactos económicos son muy altos, pues a consecuencia de no poder trabajar, los pacientes tienen una reducción de ingresos personales y familiares, y aumentan en gastos en cuidados de la salud ya que tienen que invertir 3 veces más en cuidados médicos, 2 veces más en hospitalizaciones y 4 veces más consultas médicas.[5] Por tanto, del costo total del tratamiento, el 86% se deriva del costo por medicamentos, el 10%, de laboratorios y sólo el 4% se origina en la atención médica.[6]
De acuerdo con el estudio ‘Epidemiología genética de la artritis reumatoide: ¿qué esperar en América Latina?’, la enfermedad es mucho más frecuente en mujeres que en los hombres en una relación casi 3:1, y su prevalencia en la población latinoamericana es cercana al 0,5%.
Para el Dr. Caballero, “la AR se presenta con más frecuencia en personas con una especial predisposición, sin embargo no es una enfermedad hereditaria; hasta el momento la causa es desconocida. Se han estudiado agentes infecciosos como bacterias y virus, y aunque se han encontrado datos sugerentes en algunos casos, no hay evidencias que confirmen la implicación de uno en concreto”.
Tratamientos
Uno de los elementos implicados en el mantenimiento de la inflamación en pacientes con artritis reumatoide, es una sustancia fabricada por células inflamatorias llamado factor de necrosis tumoral (TNF). Estos tratamientos son eficaces para el control de la inflamación y del dolor en un porcentaje variable de pacientes con artritis reumatoide y generalmente son bien tolerados.
En la actualidad el tratamiento con biológicos, particularmente con inhibidores del TNF alfa en artritis reumatoide, han generado una mejoría sustancial en pacientes que no responden óptimamente a la terapia convencional,[7] pues son de aplicación mensual y los pacientes pueden continuar con su día a día ya que ellos mismos pueden aplicárselo.
Beneficios de los tratamientos biológicos
• Menor progresión de la enfermedad al detener el daño degenerativo.
• Disminuyen las características incapacitantes que provocan estas enfermedades en los pacientes, elevando la probabilidad de que puedan reactivar sus actividades diarias.
• Reporta un funcionamiento más rápido y de manera sostenida (en una o dos semanas) en comparación con los fármacos antirreumáticos convencionales, los cuales requieren de un mayor lapso de tiempo para manifestar efectos.
• Al actuar sobre el sistema inmunológico ayuda a aliviar el dolor, la rigidez y la hinchazón que producen impactando positivamente en la calidad de vida. [8]
• Representa un importante cambio en el tratamiento y diagnóstico ya que alrededor de un tercio de los pacientes que lo usan evidencian una disminución en la progresión de la enfermedad, otro tercio sigue un curso razonablemente benigno y sólo el tercio restante no responde a esta medicación. [9]
Nathalia Monroy Veloza
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