Oswaldo Villota: El profesor que transforma vidas desde un escenario de teatro en Pasto

Algunos niños que integran el Grupo de Teatro Arlequín, que dirige el profesor Oswaldo Villota.
  • Desde hace diez años un docente de artes escénicas se propuso trabajar con niños y niñas de sectores vulnerables en Pasto, para mantenerlos alejados de la violencia. Resultado de su esfuerzo nació el Grupo de Teatro Arlequín, proyecto apoyado por la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR).
  • En Nariño –a septiembre de 2015–, 198 personas están activas en su proceso de reintegración con la ACR, luego de abandonar grupos armados ilegales. Este año, la estrategia ‘Mambrú no va a la guerra, este es otro cuento’ se implementará en el municipio de Tumaco.
Pasto (Nariño). 20 de enero de 2016. “Un niño se me acerca con los zapaticos rotos y me dice que si me puede hacer una pregunta. -Yo le dije ¡claro! -¿Por qué soy pobre? Su nombre es Jeison y le pedí me diera un año para poderle responder”. El relato es el de Oswaldo Villota, un profesor que ha consagrado su vida al teatro, al arte y a la niñez menos favorecida de Pasto. La pregunta, corta y profunda, es la que lo ha inspirado desde hace diez años a mirar el mundo con ojos de esperanza.
Esta es la historia de un hombre que cambió el lenguaje de la guerra por un libreto sobre la paz. Todo comenzó en el año 2005 cuando inició su trabajo como docente en la Institución Educativa Luis Eduardo Mora Osejo, ubicada en un sector vulnerable en la Comuna 4 de Pasto. Hasta ahí llegó luego de un concurso de docentes. “Entonces, metí las manos al bolsillo y me pregunté: ¿yo qué hago aquí? Estuve unos meses trabajando sin saber cómo orientar mi trabajo. En la sede era de muy difícil el acceso y ahí vi cómo se reflejaba toda la problemática de Colombia”, cuenta.
Tratando de responderle a Jeison, conformó unos años más tarde el Grupo de Teatro Arlequín. “Así inicia el proyecto para saber cómo responderle a uno niño que tenía 8 años, para poder explicarle todas estas injusticias. A partir de ese momento iniciamos una escuela de teatro, para reconstruir esos imaginarios”, explica sobre esta iniciativa que sigue dando frutos y despejando las dudas que el conflicto armado ahí ha sembrado.
En el Teatro Arlequín, los niños y niñas no sólo han aprendido de teatro. También sobre el valor de la vida, a ser mejores personas, a comprender su rol como ciudadanos, como hijos y como estudiantes. Allí han descubierto otra forma de ver el mundo, resolviendo pacíficamente los conflictos, mientras dedican su tiempo libre a la dramaturgia.
Desde el año 2012, la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) se articuló con esta iniciativa, a través de la estrategia de prevención al reclutamiento infantil ‘Mambrú no va a la guerra, este es otro cuento’, fortaleciendo su objetivo. El grupo de Teatro Arlequín ha llevado sus obras a cinco municipios de Nariño y ha participado en diferentes eventos en donde la ACR y otras entidades constructoras de paz, entregan un mensaje de reconciliación. Por sus clases de teatro han pasado más de 150 niños.
El profesor Oswaldo es Licenciado en Artes Escénicas de la Universidad del Valle; Licenciado en Filosofía y Letras y también Magíster en Etnoliteratura de la Universidad de Nariño. Por esta labor no recibe remuneración. “Al profesor no le pagan por este trabajo. Y a los niños no les dan notas por esto. Nuestra metodología es lúdica. Todo se lo debo a las personas que han contribuido a brindarles esta formación”, indica.
“¿Tú crees que uno puede vivir en Colombia sin hacer algo por la paz y dejar que las injusticias pasen desapercibidas? Uno en el teatro se sensibiliza. No puedo dejar a los niños abandonados. No puedo dejar que los niños dejen de compartir conmigo. Muchos de los niños, son hijos de personas que aún están en guerra y viviendo en corredores de grupos armados. Nosotros primeros los subimos al escenario y luego transformamos sus vidas. Entre más artistas, menos se dispara”, asegura Oswaldo.
Sobre Jeison, el profesor cuenta –con un dejo de tristeza– que el joven no ha podido terminar el colegio. Jeison ya tiene 14 años. “Tiene una difícil situación en su casa. Entró a trabajar en una zapatería”, comparte sobre este hombrecito que lo inspira a diario, y a quien él también motiva para que sea un gran actor y conductor de sus propios sueños. Así es como este docente sigue cambiando el lenguaje de la guerra por un libreto sobre la paz.
Carlos Ariel Soto, coordinador de la Agencia Colombiana para la Reintegración en el departamento de Nariño explica que a través de iniciativas como la de ‘Mambrú no va a la guerra, este es otro cuento’ se ha logrado prevenir el reclutamiento infantil y rescatar a niños y niñas de la violencia. “Le hemos apuntado al Grupo de Teatro Arlequín, en uno de los barrios más conflictivos de la Comuna 4 de Pasto. En este trabajo articulado ha sido satisfactorio ver cómo muchos niños siguen empleando su tiempo libre para los ensayos, para ser mejores estudiantes y mejores ciudadanos”, indica Soto.
En Nariño –a septiembre de 2015–, 198 personas están activas en su proceso de reintegración con la ACR, luego de abandonar grupos armados ilegales. Este año, la estrategia ‘Mambrú no va a la guerra, este es otro cuento’ se implementará en el municipio de Tumaco.

Andrea del Pilar Barrero B.
COMUNICACIONES
www.reintegracion.gov.co

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