El emprendimiento es política pública en Latinoamérica

  • Iniciativas apoyadas por el sector público en países como Chile y México y en la zona de Centro América evidencian que el tema hace parte de la agenda de los diferentes estados. 
  • Dane Stangler, vicepresidente de Investigación y Política en la Fundación Kauffman, analizará en el Global Entrepreneurship Congress -Medellín 2016 – las nuevas tendencias en medición de los ecosistemas de emprendimiento internacionales.
Los gobiernos en América Latina durante los últimos años han evolucionado en las iniciativas para promover la dinámica emprendedora y el tema ha pasado a ser parte de la agenda política de los diferentes estados. De acuerdo con el estudio “Emprendimientos dinámicos en América Latina. Avances en prácticas y políticas” del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), la mayoría de los países en la región comienza a dar pasos firmes en la oferta de instrumentos de apoyo y aún están trabajando en el diseño de una política de emprendimiento claramente articulada.
“En términos sociales, las políticas de emprendimiento que se han implementado en Latinoamérica han impulsado una nueva generación de emprendedores, generando un concepto de innovación social, que hasta hace un tiempo se concebía como una propuesta soñadora, pero que ahora la constituyen un conjunto de profesionales, formados técnicamente y que trabajan con herramientas para participar en las cadenas de valor con sus proyectos”, señala Fernando José Ortiz, director ejecutivo de DoinGlobal, plataforma educativa internacional orientada al desarrollo de la cultura de innovación global.
En países como México, a través del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) se desarrolla una política importante de apoyo al emprendimiento, y en Chile, con la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) se ha hecho un aporte ordenado y sistémico durante los dos últimos períodos presidenciales.
En Centro América existen iniciativas como el Centro para la Promoción de la Micro y Pequeña Empresa (Cenpromype), que tiene como propósito contribuir al desarrollo competitivo de la micro y pequeña empresa en la región, a través del fortalecimiento de las entidades públicas y privadas que apoyan y prestan servicios al sector.
“Emprender le ha dado la oportunidad a personas de bajos recursos de crear su empresa, por medio de aportes de capital semilla. Y con ello, acceso a capacitaciones que han brindado transformación social”, asegura Ortiz.
Trabajo articulado e innovación son los mayores retos El líder de la plataforma educativa internacional destaca que el gran reto de América Latina en su ecosistema de emprendimiento es lograr que los gobiernos, las universidades y el sector privado logren aunar sus esfuerzos para trabajar articuladamente en busca del desarrollo emprendedor.
En la Escuela de Ingenieros de Antioquia (EIA), por ejemplo, se está volcando la mirada hacia apalancar esas ideas que nacen desde las mismas empresas y no se incorporan a sus procesos básicos, porque se consideran soluciones empíricas puntuales, sin embargo, estas pueden generar grandes ahorros en costos para la organización.
“Las instituciones universitarias tienen dos roles: uno es generar nuevas tecnologías y oportunidades, para luego encontrar quién pueda apalancarlas para crear nuevas empresas (spin-off). La otra forma es que la empresa sea la que abre la puerta, presente sus necesidades e inquietudes y la universidad, analice las tendencias, genere iniciativas, proyectos y conocimiento para desarrollar soluciones que les permitan ser innovadoras”, explica Natalia Vélez López De Mesa, directora de investigaciones de la EIA.
Por otro lado, el informe: “El emprendimiento en América Latina: muchas empresas y poca innovación”, realizado por el Banco Mundial, destaca que las empresas latinoamericanas introducen productos nuevos a un ritmo menor que las empresas de otras regiones en desarrollo. “Muchas empresas formales de la región realizan algún tipo de innovación, pero la intensidad de la misma suele ser escasa o inadecuada para estimular la productividad”. El estudio del Banco Mundial determinó que uno de cada tres trabajadores en la región es autónomo o un pequeño empleador. Pero pocos de estos emprendedores llegan alguna vez a contratar un trabajador. La mayoría siguen siendo muy pequeños incluso tras décadas de operación.
“Algunos emprendimientos en México y Argentina con alto componente de innovación han generado nuevos empleos, aunque el impacto y dimensión de crecimiento de este tipo de iniciativas no han crecido en la magnitud que se debería en la región”, afirma Ortiz.
Este panorama del emprendimiento en América Latina será uno de los temas que se tratará en el Congreso Global del Emprendimiento –GEC 2016- que se realizará entre el 14 y 17 de marzo en Plaza Mayor, evento que contará con personajes internacionales como Dane Stangler, vicepresidente de
Investigación y Política de la Fundación Kauffman, que analizará las nuevas tendencias en medición de los ecosistemas de emprendimiento el 16 de marzo.
Este evento tiene como co-anfitriones la Fundación Kauffman, la Alcaldía de Medellín, Global Entrepreneurship Network (GEN) y la Andi. Y es patrocinado por Bancolombia e Innpulsa, el SENA, Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia y la Cámara de Comercio de Cali. Para mayor información del evento e inscripciones consultar en la web http://www.gec.co

Laura Victoria Botero
Tripartita Comunicaciones

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