Vista del corazón financiero en Bogotá. Imagen: César Cácua

Autómatas celulares predicen expansión urbana

Imagen: César Cácua

Un modelo matemático usado principalmente para realizar predicciones a nivel biológico o geográfico es hoy una alternativa para la planeación urbana.

Esta técnica, recientemente usada en el mundo y poco explorada en Colombia, es aplicada por el arquitecto Benjamín Montoya Jaramillo, estudiante de la Maestría en Hábitat de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín.

“La planificación urbana en nuestras ciudades es ir siempre detrás de los hechos. Los fenómenos suceden, los problemas aparecen y las oficinas de planeación vienen detrás observando cómo se arreglan los problemas”, explica. Según su experiencia, con el modelo matemático de los autómatas celulares es posible proyectar lo que pasará y anticipar los fenómenos urbanísticos para evitar que se conviertan en problemas.

Como caso de estudio especial, el arquitecto Montoya se concentró en el fenómeno urbanístico del municipio de Sabaneta, al sur del Valle de Aburrá, el más pequeño y densamente poblado de Colombia. Allí es adelantada la recolección de información de expansión urbana a través de la técnica de autómatas celulares.

“Hemos encontrado algunas cosas bastante preocupantes y es cómo ha predominado el aspecto inmobiliario en el crecimiento de nuestras ciudades. Cómo se busca el valor económico de la tierra para que rinda a su máxima expresión sin tener en cuenta aspectos sociales, de movilidad y equipamiento, importante conjugar cuando una ciudad se está expandiendo”. Esto precisamente sucede en un municipio como Sabaneta.

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Un ejemplo exitoso del uso de los autómatas celulares es en la extinción de incendios forestales desarrollado en España, donde se analizan las variables de la condición del viento, el clima y la humedad del pasto, además de analizar hacia dónde crecerá el incendio. Así, los bomberos no apagarán el incendio en su actual ubicación; por el contrario, lo esperan en el lugar que el modelo de predicción establece. De manera que, a través de zanjas o humectación del suelo, se anticipan y logran apagar el incendio más rápido de lo normal.

En estos casos, un autómata celular analiza una serie de variables sociales, físicas y políticas y sus interacciones, no solo entre ellas, también las correspondientes a su entorno. Generalmente, es usado para analizar qué sucede en sistemas complejos y determinar comportamientos a futuro.

“Una de las principales cualidades del autómata celular es que puede informar, una vez alimentado con X o Y variables, cuáles son las tendencias a futuro en el sistema analizado”.

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Según el docente, en el diseño del plan de ordenamiento territorial de una ciudad sería útil que la Universidad tuviera conocimientos sobre los métodos de planificación utilizados, pues así podría asesorar algunos procesos a través de técnicas como esta, para predecir qué pasará y de esa manera tomar decisiones más convenientes y anticipadas.

El lema es “me anticipo al problema”, la esencia de la planeación, advierte el experto.

En términos urbanísticos, este método de análisis, además de predecir la expansión de la ciudad, se puede aplicar a zonas de alto riesgo por deslizamientos y conflictos sociales. “Hay que entender muy bien que un marco tecnológico, bien aplicado puede ayudar bastante en la solución de problemas sociales como la expansión urbana”, concluyó.

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