Cáncer en la sangre es prevalente en adultos mayores de 60 años

  • La LLC es uno de los tipos más comunes de leucemia que afecta a los adultos
  • El LCM representa  solo el 5% de los linfomas

 Cerca de 12.790 colombianos padecen de leucemia y otros 1.354 han sido diagnosticados con Leucemia Linfocítica Crónica. 

Bogotá, Junio del 2016. La leucemia linfocítica crónica y el linfoma de células del manto son dos extraños tipos de cáncer en la sangre que afectan diferentes órganos del sistema linfático y se presenta principalmente en adultos de 60 años en adelante. Algunos de sus síntomas son similares; su diagnóstico y tratamiento ha ido progresando y experimentando un avance significativo.

La leucemia linfocítica crónica (LLC) es un tipo de cáncer en la sangre que se caracteriza por la excesiva producción de glóbulos blancos o también llamados linfocitos B, estos son los encargados de proteger al organismo de infecciones a través de la producción de anticuerpos que atacan a los elementos nocivos que ingresan o se producen en nuestro cuerpo y que afecta principalmente la médula ósea y órganos del sistema linfático como el bazo y los ganglios.

De acuerdo con el Primer Informe del Observatorio Nacional de la Salud a 2011 cerca de 12.790 colombianos padecen de leucemia, registrándose actualmente 2.283 casos nuevos de este tipo de cáncer. Hoy día cerca de 1.354 colombianos han sido diagnosticados con Leucemia Linfocítica Crónica.

Diagnóstico y tratamiento de la LLC

El 80% de los pacientes diagnosticados con la enfermedad son imprevistos, y por lo general tienen el conocimiento de que la padecen solo hasta el momento en el que recurren a seguimiento médico por causas distintas a la leucemia. Los síntomas más frecuentes de la enfermedad son hematomas anormales, inflamación de los ganglios linfáticos, inflamación del hígado (generando esto molestias estomacales) o el bazo, fatiga, fiebre, infecciones que continúan apareciendo a pesar del tratamiento, pérdida de peso e inapetencia. [1]

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En cuanto a su tratamiento, la LLC es tratada a través de quimioterapias, sin embargo existen nuevas opciones orales de administración diaria, altamente eficaces que complementan las acciones propias de los tratamientos antiguos.

Actualmente los avances en la LLC han mejorado las posibilidades de los pacientes que la padecen, mejorando su calidad de vida. Un ejemplo de ello son las  terapias dirigidas, que son menos tóxicas para otros órganos y actúan directamente contra las células tumorales. Estos medicamentos frenan el crecimiento y la propagación del cáncer, al interferir en la función de moléculas específicas (blancos moleculares) que participan en el crecimiento, el avance y la diseminación de las células cancerosas. Sin embargo es el especialista quien decide cuándo y cómo deben iniciar el manejo apropiado.

Linfoma de células del manto

Otro de los tipos de cáncer en la sangre es el Linfoma de células del manto, una afectación en el sistema linfático que daña órganos como los ganglios, el bazo y la médula ósea, esta enfermedad se presenta en su mayoría en hombres más que en mujeres, la mayoría de los pacientes no presenta síntomas o tiene bajos y leves niveles de sintomatología al momento de realizar un diagnóstico.
Aproximadamente solo el 5% de los linfomas son de este tipo y tiene una incidencia que abarca del 0.51 al 0.55 sobre 100.000 habitantes por año, representando del 2 al 10% de todos los linfomas No Hodgkin, lo que la determina como una enfermedad rara, pero con consecuencias graves para quien la padecen, pues siendo prevalente en adultos mayores, pueden generarse otras enfermedades asociadas.[2]

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Sintomatología y Diagnóstico  del LCM

Existen varios procedimientos a través de los cuales se puede detectar o diagnosticar la presencia de la enfermedad dentro de los que se encuentran exámenes de biopsia de alguno de los linfomas afectados, exámenes de médula ósea o pruebas de sangre y toma de imágenes del cuerpo que permiten determinar el alcance de la enfermedad en el mismo.[3]

Los síntomas que se presentan pueden ir desde inflamación del bazo y el hígado lo que puede causar diarrea, dolor abdominal o nauseas, inflamación de los ganglios, sudoración nocturna, fiebre, pérdida de peso y cansancio.

Tratamiento

Desde el conocimiento de la enfermedad se han implementado una variedad de tratamientos que incluyen la quimioterapia que en algunos casos puede incluir o no la infusión de células madre, el trasplante de médula ósea, así como también la administración oral de medicamentos que han ido desarrollándose con el fin de controlar mejor la enfermedad y obtener resultados satisfactorios.
Estas dos enfermedades poco frecuentes y debido a lo anterior con altos niveles de desconocimiento son reales y afectan a un porcentaje importante de personas a nivel mundial sin embargo el estudio y los avances médicos avanzan y aumentan las posibilidades de adquirir un tratamiento efectivo.

Más información:
Erika Simbaqueva Rojas
Image & Press

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