taxi eléctrico
En condiciones normales, y según el desgaste que tenga la batería, un auto eléctrico recorre 300 kilómetros

Taxis eléctricos podrían tener una segunda oportunidad de rodar en Bogotá

Dos de los principales objetivos establecidos por la mesa técnica son constituir un modelo de operación y un marco regulatorio que permita recuperar el rumbo del sector de los taxis eléctricos.
El profesor José Stalin Rojas Amaya, director del Observatorio, precisa que “lo que estamos proponiendo es evitar la absoluta dependencia del operador de energía, junto con la expedición de una garantía real por parte de las casas importadoras, además de que se favorezca la inversión en este tipo de vehículos”.
Algunas de las iniciativas lideradas por los dos centros académicos es masificar el uso de este tipo de vehículos, de manera que invertir en ellos resulte atractivo para contribuir así a mejorar las condiciones medioambientales.
Pese a que para 2013 los taxis eléctricos fueron considerados como un ejemplo a seguir por parte de las demás ciudades del país, el sector permanece estancado y con una alta probabilidad de desaparecer si no se toman los correctivos adecuados en procura de establecer nuevos acuerdos que beneficien tanto a los usuarios como a la ciudad, los generadores de energía, los importadores y los conductores.
“Un taxi eléctrico es un automóvil cuyo movimiento es generado por un paquete de baterías y un sistema de cómputo, y que para el caso de Bogotá tiene la apariencia de una camioneta azul y blanca”, explica Nelson Lozano, representante del gremio.
Con 40 de los 43 vehículos que se había previsto operarían en la ciudad, sumado a un creciente desinterés en continuar en el negocio por buena parte de sus conductores, este tipo de transporte no es muy reconocido entre los usuarios y tiene una serie de problemas respecto a la facilidad de abastecerse de energía.
Hasta el momento existen cinco puntos fijos para recargar, pero en cuatro de ellos los horarios son restringidos y los vehículos tardan mucho tiempo en recargarse.
“Mientras que un taxi normal tarda entre 10 y 12 minutos en abastecerse de combustible, un vehículo eléctrico puede demorar una hora y 45 minutos para cargar el 80 % de la batería, y algo más de dos horas si quiere hacer una carga completa”, explica el profesor Óscar Amaya, consultor en movilidad eléctrica de la Universidad El Bosque.
La desventaja se incrementa si se tienen en cuenta los tiempos de desplazamiento que implica llegar hasta los puntos de carga, además de que estos podrían estar ocupados por otros vehículos.
En condiciones normales, y según el desgaste que tenga la batería, un taxi eléctrico recorre 300 kilómetros siempre y cuando sea en terreno llano y a un rango de temperaturas entre 18 y 24 oC, lo que implica una disminución de hasta 60 kilómetros.
Fuente: Unimedios

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